viernes, 26 de diciembre de 2008

Sobrevuelos infernoparadisíacos: Los Sea Harrier, Diego Maquieira








1.


DESPUÉS DE HABER DEJADO ATRÁS EL PORVENIR




Baroque Behavior

Creo que todo el firmamento de eclipses
se convertirá en un Greco en llamas
para nosotros. ¿No lo crees así, Ratz?
La centuria balbucea el fin de la lengua
ya pasó el tiempo para las epicúreos
y hedonistas, para esos vagos y ladrones
y debemos hacer que desaparezcan
Ratz, yo sé dónde están los Harrier, sabe
se lo diré cuando esté revolcándose en el mar
serán las últimas palabras que escuchará,
no le va a ser tan Bona Palona como antes.
Estoy buscando un rastro para dar como
un infierno con ellos y hacerlos bolsa.
Ratz, nosotros no deberíamos estar
haciéndonos esto unos a otros. Ya no
quedamos muchos muñecos culeados
en las radas de estos puertos. Y le advenimiento:
los demiurgos van a venir a consolarnos
van a venir con su infinita belleza.
Ya basta pedazo. Voy a decírselo así
de una vez y no quiero repetirlo.
El trilenio comienza y vamos a poner orden
vamos a acabar con los que siguen invisibles
pero los Harrier no lo ven de ese modo.
Tal vez ellos se crean mejores.
no puedo juzgarlos
pero no quiero que me explique nada
ni quiero que me diga nada sobre los Harrier
ni de nadie de mi Condado.

Págs. 11-12





Rapsodia a la posma milenarista


Después de la matanza post juicio final
Arriba de nuestros Harrier
De la recepción a las posma milenarista
Y del colapso de las religiones
Me había metido a nuestro ayuno en el mar
A nuestra larga iniciación con los Demiurgos
Que nos sacaban de la cueva del mono caído
Y nos llevaban en brazos hacia la luz.


Pág. 13





II En un cielo con dos mil años de vacío



Ya los Harrier fuera de pantalla
en un cielo con dos mil años de vació,
parados esperando la consagración de las utopías
con nuestros abrigos de astracán puestos
y nuestros gorros de Rembrandt
recibí la venidad a ver de un olvidado amor
La sor clona Cósima que me zampó su belleza
y que ahora venía a incendiarme mi Harrier
acusándome de besar a Judas Iscariote
abandonado a su muerte por el Mesías,
de hacer cundir el desaliento en la florería
y de pasarme al bautizo de Gaetano Stampa
La dejé ir imaginándomela como un polvo perdido
sobre mi asiento descapotado, aunque sabía
que el tocarla haría reventar la cabina
y que el amor podría significar la muerte
arruinando el sueño de la guerra infinita.
Pero como un inflado émulo de Garcilaso
apenas un momento antes de sucumbir
me sobrepuse y le recité conmovido a sus ojos:
Estoy continuo en lágrimas bañado
Rompiendo el aire siempre con suspiros;
Y más me duele nunca osar deciros
que he llegado por vos a tal estado
que viéndome donde estoy y lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros.
Desmayo viendo atrás lo que he dejado;
si a subir pruebo en la difícil cumbre,
a cada paso espántame en la vía
ejemplos tristes de los que han caído.
Y sobre todo, fáltame la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.


Págs. 15-16





V El Purpurado de Charol



No parábamos nuestra alegría de bacanal,
nuestro delirante cortejo de matanzas
y desórdenes continuos
allá abajo en el hoyo del mundo
Veníamos saliendo del Les Assassins
del restaurant Les Assassins en Chile
muy curados, curados como frambuesas,
veníamos los Giorgio Armani,los Gianni Versace
y los también Gianfranco Feltrinelli,
ya de regreso a subirnos a los Harrier
parados afuera frente a La Merced
cuando nos topamos con la abadía falsaría
Demonios,
demonios, pero si es Georgie Boy otra vez
trayendo a sus fiambres devotos del Ayuntamiento.
No sé qué infinita mala raja
lo traería hasta nosotros
pero fue preciso verlo paseándose de noche
con su sotana que parecía el acantilado.



Pág. 21





Coitus gótico


En un Harrier de la flota invisible
en el 2029 sobre el desierto de Nazca
yéndonos en llamas de estos cielos
descontinuados como mandas
a merced del infinito infierno
reparábamos la nave alucinante
sujetándola en el aire
con un encordado de balcones
y volvíamos los mamas a subirla
al cielo obnubilado.
Mientras nuestras esposas
aullando en poses de suplicación
ante los falos de los resistentes
y heridos aún vivos que íbamos quedando
haciéndole tener un desagrado a la muerte.
Nueve años más tarde, cuando bajamos
por las escalerillas del Harrier
a esperar que se nos revelara algo
parecíamos resolana.


Pág. 24





La primera cruzada



Durante el ataque de represalia milenarista
la primera cruzada de terror
que nos caía del cielo era como un témpano,
nos polvéabamos a un enjambre de clonas,
de a varias adentro de los Harrier
orgíandonos en la cubierta de mármol;
porque nuestro portaviones Cittá Felice
era como la planta de una catedral
de mil yardas que recordaba la Vía Flaminia.
De veras los aguardábamos muy bebidos
dándonos baños calientes enfriados con nieve
y chupando de una tina de uvas rosadas.
Cuando ma mientras los cazas Phantom de Ratzi
nos lanzaban sus cabezas de combate aéreo
con sus espoletas de proximidad de impacto
más hoscas que un anillo de ocho diodos luz
y a tan delirantes distancias del mar
que ni veíamos de dónde venía la muerte.
Era una alegría vernos las caras choqueadas
la cubierta era un coliseo de sangre
y sólo contábamos los vivos, los Balthus
y los que aún gozaban en el fasto de la belleza.
Porque nunca pasó por el mar una muerte
que se celebrara como la de Gaetano Stampa:
nuestro santo en responso al misil daño
que le atravesó le pecho mientras besaba
a su clona Pácula en medio del portaviones,
regocijado se metió la mano aún vivo
y les zampó a saco de vuelta el corazón.
Nunca hubo tan grande desdén en una matanza
ni a los aliados hunos se les sopló por radar
que les íbamos a subir el mar a los Phantom
hasta ahogarlos en el firmamento,
porque el mar empezó a subir hasta el cielo
donde las alas no les servían ni de remos.



Págs. 29-30






2.


LA BELLEZA QUE DESCONOCÍAN LAS LENGUAS





Habíamos dado más de mil órbitas



Habíamos dado más de mil órbitas
sobre el mar sin haber jamás arribado
a ningún cabrón puerto
Coritani nos traía por mar perdidos
algún tiempo
para después dormirse
y dejarnos otra vez perdidos.
No quedaba un solo Harrier a bordo
y las cargas de armamentos y alcohol
arrojadas al mar por unas rocas
que eran como olas varadas
Ma Coritani hacía detener el viento
para salir a guerrear a cubierta
pero amodorrados por el rocío y el sueño
veía nubes que se hundían en el mar.
Entonces alucinó hundir el portaviones
hasta la mitad, hasta dejar flotando
sólo las gigantescas velas en cubierta
para que parecieran unas dunas de mármol
levantando una capilla.
Mientras el arsenal de agua debajo del casco
y el mar rodeando por todos lados a la vez
hacía estremecer de gozo
a los rapsodas druidas
porque Patresca Ossavinci de una belleza
que mandaba a irse de lado al cielo
iba levantando el mármol y lo socavaba
con su cuerpo hurgándole un hombre
la ternura despiadad de un hombre
y con sus ojos hurgándole un faro.



Págs. 35-36





Ars vitae



Teníamos fuerte afición al vino
le rendíamos culto a los racimos de uva
y éramos arrogantes, crédulos
pendencieros.
Preferíamos la muerte
a perder la libertad
y llévabamos la alegría del amor
hasta las puertas del infierno
hasta desafiar a la misma muerte
desnudándonos en pleno combate
o agrandándonos las heridas recibidas.
Y si veíamos en peligro la vida
de nuestras mujeres y la nuestra
nos dábamos muerte por gusto continuo.
Y éramos tan arrebatados en la guerra
que jamás actuábamos de acuerdo a un plan.
No conocíamos ni la humildad
ni la caridad, ni la abnegación
ni la dulzura.
Éramos serios y semifabulosos
y adorábamos a nuestras esposas
que adoraban el falo y el oro.



Pág. 37





Dejamos caer el mar


Volábamos con el mar arriba de los Harrier
volábamos a devolvérselo al desierto
después de dos milenios de sed
y de alucinaciones de pesadilla:
Demonio tentando Jesús con infierno
Jesús tentando Demonio con paraíso.
Ma sacábamos el mar atado como un estruendo
y lo subimos en hamacas a los Harrier
Veníamos muy cargados haciendo mandas.
Joder
íbamos con Fitzcarraldo amarrado a los flaperones
con Debernardis de capellán de la flotilla
y con Lupo chupando atrás en los asientos
a cargo del primer amanecer en el cielo
íbamos como moiseses congojosos
infinitamente descobijados de dulzura.
Así de pesados íbamos subiendo el agua
hasta que soltamos el mar sobre el desierto
y les nublamos la bola a los aladinos
milenaristas que querían otra vez
abrimos el mar y secarnos adentro.



Pág. 41





Gazza Ladra


Empujados por el amor
aunque el amor nos estaba vedado
desnudábamos a las esposas de Coritani
y las sacábamos a pasear en brazos
para bañarlas con la sal de nuestras bocas
para hacerlas felices.
Así íbamos y de íbamos como cortejo de vasijas
y por un tiempo no le dábamos un coito.
Sólo les leíamos a Fourier y a Richelieu
cuando querían
y les hicimos construir una tina con balcones
para que apoyaran sus pechos en las barandas.
Mientras pasábamos delante de una belleza
que ninguna madurez podía compensar
Ma por un bostezo de excedente de guerra
botamos los Harrier y los Rembrandt al mar
y convertimos la cubierta del portaviones
en la plaza de las delicias.
Había vino había uva había pescado
Vivíamos en la holgazanería más desprejuiciada
espíritus magníficos
que sólo existíamos
para la fragua de las almas.



Pág. 47





Rapto de la catedral del Cuzco


I


Veníamos en nuestros Harrier desblindados
en descenso vertical continuo
volando parados de frente
desde donde las cavernas del firmamento
absorbían corrientes curvas
de otras mentes más desapercibidas.
Veníamos a llevarnos la catedral del Cuzco
a alta mar la mansión de Dios subida arriba
de nuestro portaviones El Caravaggio.
Cuarenta anclas con cadenas de espesor
comenzaron a arrastrar la catedral
mientras levantábamos con los Harrier
por ocho costados desde los cimientos
para que pesara como un Lipchitz.
Y mientras la sacábamos del Cuzco a remolque
íbamos dejando un cráter de ancho rastro
que cabía una doble fila de ríos jordanes
hasta que metimos la catedral al mar
rodeada de boyas
y ayudados por esclusas contra mareas
la subimos a cubierta para zarpar.
Y por durante la mañana de anoche
con la catedral ya arriba de El Caravaggio
y con el mar soltando las amarras
entramos los Harrier a la nave central
y los hacíamos volar por dentro
y pasearse en el aire y como muy educados
haciéndoles visitas a los santos.




II


Ya allá desplazándonos de mar a mar
después de haber volado al filo del infinito
y desde sobre el espacio exterior
donde quedaba el cielo invisible
y de mil meses de andar solados
surcando el cautiverio de los astros
y aunque no sabíamos los que hacíamos
de nuevo dimos a fraguar la eucaristía
de subir a nuestros desasosegantes Harrier
con sensores de guía afinada y refuerzos
y llevar al fin la catedral a la desconocida
volando a muy altas descargas de iridio
y ahí sujetándola en medio de las estrellas
ver salir a Dios de sus confines
mientras metidos en la quilla de El Caravaggio
vivíamos el amor con agravantes
y hacíamos olas que se levantaban
del mar como espaldas de hombres salvajes
sacudiéndoles la vida.


Págs. 50-51




Deseclipse del firmamento

A Patricia Ossa




Estábamos arribando al final del mar, Luchino
que no quedaba en los aferrados puertos.
Habíamos hundido nuestra ancha flota
nosotros mismos y en una relumbrante
emboscada a gran escala de este tiempo
y perdidos unos mil Harrier en el cielo
extenuados por los combates de noche
que libramos hacia la captura de Dios
en un desusado rasgarles el cielo
a los moluscos de la religión de estado
que no cejarían hasta cerrarnos el mundo
porque perdidos no seguíamos a nadie.
Y mamándonos la dura belleza de la guerra
sólo quedábamos un puñado de Rembrandts
sólo quedábamos un puñado de espíritus
mudos sobre la carcaza del Cittá Felice
nuestro último portaviones a vela
meciéndose destrozado sobre las mareas
y a la deriva de un mar delirando
que crecía como el diluvio.
Era como el mar naufragando al fondo
del mar después de haberse ido a pique.
Y habiendo quedado más desnudos que la luz
sin armas alucinantes de qué agarrarnos
sin sacos de alcohol en qué meternos
y sin la mente de Coritani ya muerto
empezamos a sacar las tablas sagradas
y a subirlas a cubierta tabla por tabla
tabla por tabla para hacer la balsa
que prendería la mecha del sueño nuestro.
Y mientras el mar subía porque subía
y el portaviones iba hundiéndose debajo
nosotros aún vivos adentro de la balsa
aún no venerables sino venideros
subíamos a acabar los eclipses del firmamento
subíamos como una cerilla que desataba la luz
y encendía un faro entre las estrellas.


Págs. 52-53





Los Sea Harrier
Maquieira, Diego (Chile, 1951)
Editorial Universitaria, Stgo, 1994.
53 Páginas

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Tres poemas mayores- Marina Tsvietáieva






POEMA DE LA MONTAÑA (fragmentos)

"¿Te asombran mis palabras? ¡Querido!,
los que se separan hablan todos como
borrachos, y les gusta ser solemnes..."

Hölderlin






Dedicatoria

Los hombros sin montañas
¡y el alma vuela!
Déjame la pena cantar-
Vibrar.

Ni hoy, ni en adelante.
Abierto el hueco negro. Negro.
En la cima
déjame la pena cantar.

I

La montaña era el pecho
de un recluta segado.
Vírgenes pedía besos
y el fasto de una boda.

Pedía el océano
el caracol sonoro
interrumpido a gritos
de mando y de combate.

Soplaba la montaña:
¡No juegues con titanes!
¿Recuerdas la última casa
por los rumbos suburbanos?

¡La montaña era un mundo!,
la paz se paga cara.
Allí empezó la pena
en lo alto, en la montaña.



VII

Lloraba la montaña: qué tristeza
ser mañana lo que hoy es sangre cálida.
La montaña rogaba: no se vayan,
verte con otra no lo admitiría.

Lloraba la montaña - que sólo humo
quedará de lo que hoy es Roma y mundo.
La montaña anunciaba que con otros
pronto estaríamos, (¡no los envidio!)

Lloraba la montaña: triste fardo,
el juramento abominado en vano.
Rezaba la montaña, viejo nudo
gordiano: lo que debes, lo que amas...

Lloraba la montaña nuesta pena-
cuando sobre la frente, no en el acto,
ya no es "memento", sino el mar, ¡él solo!
Mañana, que es cuando comprenderemos.

Un rumor...como si alguien estuviera
cerca de mí ¿llorando, sollozando?
Lloraba la montaña: separados
bajaremos tú y yo por este barro-

Lo conocemos todo de la vida:
la barraca, la chusma y el mercado...
Los poemas, decía la montaña,
surgen así- lo conocemos todo...



IX

La piedra de que hablamos, ya pasados los años,
por otra, la más plana, cambiarán.
Con casas y jardines
la montaña ahogarán.

Al aire limpio
es más fácil vivir.
Ya vendrán verjas
¡y a parcelar!

¡Al revés los barrancos,
drechas las veredas!
Porque alguien necesita
una casa feliz, ¡felicidad en casa!

Felicidad en casa, el amor sin inventos,
¡sin desangrarse!
Valiente, la mujer aguanta
(¡todo lo había cuando venías

la casa- feliz!). El amor sereno
nada corta, no hay navaja.
Sobre las ruinas de nuestra felicidad
una ciudad de cónyuges se levantará.

Al aire dichoso
(mientras puedas, ¡peca!),
el tendero, el ocioso,
entre suma y resta.

Piso y paso inventar,
y cada hilo- ¡a casa!
Siempre precisa alguien
los nidos de cigüeña.



Epílogo

Hay lagos en la memoria
y en los ojos siete velos.
No te recuerdo -tus rasgos
son una página en blanco.

Sin marcas. Un lago blanco -
todo. (El alma y sus heridas,
herida completa). Y tiza.
Que sólo señala el sastre.

El cielo es todo una pieza,
y el océano -¿sus gotas?
Sin señas se acerca el justo.
Contacto- el amor es todo.

Si el pelo es rubio o moreno
lo sabe el vecino: espía.
¿La pasión une o separa?
¿Soy relojero o médico?

Eres el círculo -todo,
el torbellino completo.
Recuerdo de ti sólo el amor.
Signo de la igualdad.

(Las soñolientas pelusas
se acumulan como espuma.
Novedad rara al oído.
No yo sino el "nos" de majestad...)

La miseria es tan estrecha
-igual a la vida misma-.
Y a ti junto no te veo
ni con una, ni con otra:
- Venganza de la memoria.


Enero 1924,
Praga, Colina Smijovski
Diciembre 1939,
Golitsyno, Casa de los escritores.






POEMA DEL FIN (fragmentos)



4.

Niebla dorada,
ola de gas.
Se fuma sin respiro.
¡Tanto hablar y fumar!
¿A qué huele? A gran prisa,
a placer, a pecado:
a negocios secretos
y a polvos para el baile.

Solteros con familia,
jóvenes venerables.
Entre risas y bromas
no paran de contar.
Sean grandes o pequeños,
con morros y con bozo.
...A comercio secreto,
a polvos para el baile.

(Doy media vuelta: ¿es ésta
nuestra casa?- ¡no soy dueña!)
Uno sobre los cheques
y el otro en cabritilla.
Y aquel: pies de charol,
trabajando a escondidas.
...A ¿matrimonio?: comercio,
a polvos para el baile.

(...)



12.

Lluvia, vertical melena
ante los ojos. Colinas.
Más allá de los suburbios.
Estamos en las afueras.

Existe, pero es ajeno
-madrastra, que no materna.
Ir más allá es imposible.
Morir. Morir aquí mismo.

Campo. Verja.
Dos hermanos.
Un suburbio la vida
¡construye en las afueras!

Cuando todo se ha perdido,
los casos y sus verdades,
sólo quedan suburbios.
¡¿Dónde están las ciudades?!

Rompe -de furia- la lluvia,
como ya estamos rompiendo.
En tres meses con sus días,
entre los dos un encuentro.

Al pobre Job
¿Dios le pidió fianza?
Sin resultado:
¡estamos en las afueras!

(...)


CARTA DE AÑO NUEVO (fragmentos)


¡FELIZ Año Nuevo -mundo y luz;- borde y hogar-,
puerto!
Primera carta para ti a tu nuevo reino
- Por error llamado: exuberante- (rico- dorado, pródigo),
rumoroso, estruendoso, que clama
como la vacía torre de Eolo.
Primera carta para ti desde la patria de ayer,
donde sin ti me consumo,
ahora, ya desde una de las
estrellas...Ley de la retirada, interrupción:
según la cual amada llega a ser cualquiera,
existente increíble- inexistida.
¿Cuento cómo supe la tuya?
Ni terremoto ni avalancha.
Un hombre entró -cualquera (amado-
tú). -Un aciago acontecimiento.

(...)

Ahora, dime, ¿cómo fue el viaje allá arriba?
¿Cómo se desgarraba pero no se arrancaba
el corazón? ¿Cómo sobre los pura-sangre de Orlow
que como águilas, dijiste, vuelan,
se cortaba la respiración?-
¿O fue más dulce? No hay ni altitudes, ni pendientes
para quien ha volado en los auténticos trotones
rusos. De sangre son los vínculo con el otro mundo:
Si a Rusia has ido, el otro mundo en éste
has visto. ¡El umbral más seguro!

(...)

Sin olvidar, amigo mío:
si hoy las letras
rusas se imponen en lugar de las germanas-
no es porque ahora
dé igual, que el muerto (mendigo) todo se trague-
¡sin parpadear! porque el otro mundo,
el nuestro, - a los trece años en el cementerio de Novedevichy
lo comprendí: no por carecer de lengua, sino porque las tiene todas.
Así que me digo con tristeza:
¿Ya no me preguntarás cómo se dice en ruso
Nest? La única rima que todos los nidos
cubre, rima: estrellas.

(...)

A través de la mesa observo tu cruz.
Cuántos parajes -en las afueras, y ¡cuánto espacio
en las afueras! ¿Y a quién sino a nosotros
saluda el arbusto? Parajes- nuestros
¡y de nadie más! ¡Todas las hojas! ¡Agujas todas!
Parajes tuyos conmigo (tuyos contigo).
(Que una reunión pueda ser un lugar para nosotros dos-
¿decirlo?) decir que- ¡lugares! ¡también los meses!
¡Las semanas! ¡Los suburbios bajo la lluvia
sin gente! ¡Las mañanas! ¡Y todo ese reino
aún no tocado por ruiseñores!

(...)

Cuántas veces en el banco de la escuela:
¿Cómo son allí las montañas? ¿Y los ríos?
¿Son hermosos los paisajes sin turistas?
¿No me equivoqué, Rainer?,- el paraíso ¿es montañoso,
borrascoso? No es aquel al que las viudas aspiran-
no hay sólo uno: ¿Hay otro paraíso por encima?
¿Son altas sus terrazas? Juzgando por los Tatras-
el paraíso no sería más que un anfiteatro.
(Y el telón bajando sobre alguien...)
¿No me equivoqué, Rainer, Dios es un baobab
creciendo? No un Luis-Sol-de Oro,
¿ni sólo un Dios porque encima hay otro Dios?
¿Cómo se escribe en el nuevo reino?
Si existes tú- existe el verso: ¡tú mismo
eres verso! ¿Cómo se escribe en la nueva vida
sin mesa para el codo, sin frente para la mano
(palma)?

- ¿Una esquela con letras conocidas?
Rainer, ¿disfrutas con las nuevas rimas?
Rima- ¿qué es -sino- un puñado de nuevas
rimas- la Muerte?

No hay salida: el lenguaje se agotó.
Tantas consonancias y significados
¡nuevas! ¡Nuevos!

- ¡Adiós! ¡Hasta conocernos!
No sé si nos veremos, pero nos entenderemos.
Feliz tierra desconocida para mí-
¡Feliz el mar entero, Rainer, toda yo!

No nos cruzaremos -antes avisa.
¡Feliz boceto nuevo, sonoro, Rainer!
La escalera del cielo: por ella con presentes...
¡Feliz nueva consagración, Rainer!

- Para que nada se desborde sobre ella, la sostengo en la
palma de la mano.-
Por encima del Ródano y del Rarogne,
por encima de la nítida y absoluta separación-
a Rainer- Maria- Rilke- en mano

Belleuve, 7 de febrero de 1927.


Tres poemas mayores- Marina Tsvietáieva (Rusia, 1892-1941)
Edición y presentación: Elizabeth Burgos
Traducción: Elizabeth Burgos, Lola Díaz y Severo Sarduy
143 Páginas
Hiperión, Madrid, 2004

lunes, 1 de diciembre de 2008

Verónica Viola Fisher (Argentina, 1974)













Mi casa es una
entera casa miento
está rota y negra
como los ojos de
Dios la hizo
partida en cuatro
ojos dos hijos
veían.

Pág. 9






De mamá tuve un cordón umbilical
y de papá también
tuve un cordón
cerebral
que el médico anudó
innumerables veces con una
fuerza descomunal y atroz.

Desde el ombligo al ano
un bebé caquita blanca
como las manos de mamá
pero mi cerebro no sabe
hacer la digestión
su ombligo es mi boca
y mi boca es un tajo
al nudo
atroz un tajo y sangre
como las manos de papá
intentando anudar
otra vez su cordón.

Pág. 13






Hija mía
y de una gran
perra
¿dónde enterraste
los huesos
que todavía, estaban vivos?
sos el mejor amigo del hombre
y soy tu padre
dámelos
quiero mis huesos
sin tierra
que parezcan marfil
hija mía
¿bajo arena
o cavaste un pozo
en el océano?
dámelos, dámelos ya
hijas de
- los enterré en mi cuerpo
papá


Pág. 14






Vos sola
te mutilaste
solita nomás
decidiste nacer una
semana antes con el cuerpo
formado a medias
no quisiste
esperar el crecimiento
de los atributos que debe
un primerizo a su padre no
podía no desilusionarme
desde el comienzo
nada entre tus piernas
inválida.

Pág. 18







Que mi hija es una mujer
de pelo en pecho
nadie puede negarlo
es fuerte
como su padre así que
guarda
con ella todas mis hojas
de afeitar aunque no sepa
afeitarse sino
afearse
llena de tajitos.

Pág. 22






Pápa que tengo
frío estás
dónde
busco y no te
veo duro el golpe
en tu sangre
pequeña oscura
que tengo miedo estás
callando me enfrío
y atino
a mí si puedo
podar tu jardín de
pensamientos
violetas papá
que tengo.

Pág. 27






entonces me di
cuenta la historia
mi equivocación
no quería
cantar sino
callada escribir
y saludar
sosteniendo un pañuelo

Pág. 29







Dame una mano
dijo
y le di una
pesada
en la cara dame
la otra
cuál
sino el revés
de la misma
forma
le dí lo mejor
de mi boca
dijo dame
un besito sobre
su boca escupí
sangre
y me quedé
con su lengua.

Pág. 31







No hijita
prendé la luz
que no es blanca
esto es
una negra
mirá la partitura
mirá bien
idiota aquí
después del sol
tomá ésta
negra y
tomá y tomá
a ver
si con el ojito
negro la ves
después del sol
mayor viene
la sombra

Pág. 35







Yo, la pensaba
música
y espíritu
la mayor, desgracia
nota el silencio
en cada frase y
en mi tinta
hunde su mano
que ensucia
papeles diciéndome
padre

Pág. 38






yo sé
sobre todo
punto de vista
sos ciega
porque yo
no te veo

Pág. 43






Cuando mi padre me ve
es como si hubiera tenido
que pagar
una entrada al cine
y lo que ve
es aburrido
a pesar de mis intentos
nada resulta
más agradable para él
que la protagonista solo hable
de su padre
el productor

Pág. 44






En otro idioma mi primer apellido es un color
pero en mi país se utiliza como verbo
Cuando me pusieron mi primer apellido
cuando me lo pusieron
con fuerza era yo muy chiquitita y no podía
hablar
para explicarles que se olvidaban, para mí
la última sílaba
que haría ese apellido definitivamente mío
perteneciente a mí
La sílaba agregada en otro idioma
no es un color, significa que el sujeto objeto
es de ese color pero en mi país
se utiliza con otro contenido Es diferente
mi primer apellido a mí
porque carece de un final apropiado
de una terminación correcta
En otro idioma mi primer apellido quiere
decir violeta Estoy incompleta
Me falta la sílaba "da", al último
doy por sentado que se entiende
aunque estuviera completa en mi apellido
no sería yo entera, algo me han quitado
Cuando nací
y hasta cuando fui concebida, en mi país
en mi lengua

Pág. 55



de Hacer sapito
Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2005
60 Págs.








entrar a tiempo la espalda
sostenerla derecha
flexibilizar el estado
nervioso y dirigir el sonido
hacia las butacas
no olvidar la deuda
con el público debe siempre
mantenerse
seguir a batuta de ciertas quejas
elevar el volumen para
mostrarse amplios mientras
no olvidar que la economía
en los recursos
determina la calidad de vida
de ciertas voces



Pág. 7






Nosotros
respetamos el compás de otra lengua
hacemos honor al que nos dice
lo que no queremos oír, mortales

Pág. 15






desatar las cuerdas que
van tensas desde el cuello a los tobillos
cantando

¿admitiendo la afinación como un deseo inalcanzable
el destiempo como un error a conciencia?

el cifrado cuesta
los dedos cavan en la guitarra y callo
tras callo dura
la yema la clara idea

bajo la tapa
en el cuerpo macizo

Pág. 26




ENSAYO GENERAL

previa entrada a la ciudad
golpean la caja
torácica y sobre el cordón
sentados conversan

no saber pronunciar
el cuerpo en contra del cuerpo es lo mismo
que ser mudo



Pág. 42





de Notas para un agitador
Libros La Calabaza del Diablo, Santiago, 2008
47 Págs.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Metales muy pesados: Poemas de Yanko González








Las Tres Tribus
a Ezra Punk


Bárbara tiene un nuevo
Negro que la azota
Y tres tribus se jalan
la nostalgia
La primera le compuso la más potente canción
En un solo de bajo
"solo de bajo-bajón" "canción con bajo para Bárbara"
La segunda pateó más que nadie
En el recital de los Porotos With Riendas
Y la tercera

LA TERCERA LE ESCRIBE ESTA BRAVATA 1)


________________
1) "Las mujeres más deseables forman una minoría. En consecuencia la demanda de mujeres está siempre, real o virtualmente, en estado de desequilibrio o de tensión" (Lévi-Strauss).


Pág. 10






Y si salvó la billetera de lagarto
la sangre del costado
se encargará de robársela por siempre
porque igual le pegamos su puntazo.


Pág. 14





EL TRIÁNGULO

VAGUÉ por el triángulo/ sin estómago/ bajo ombligos y de cada tres al frentes/ uno era una arista venenosa donde se descomponían mis amigos/ esos vértices donde el triángulo esquina por sus fauces/ cabíamos todos/ sólo faltaban las madres y las liendres/ algo poco usual en los triángulos/ que ofrecen su Caída Libre y su Carniza/ por más lagos y lechales/ HUNDÍ en ese entonces dentro de su dentro este par de cuerpos leporinos/ que el isósceles lambisqueaba como hiena/ vesícula/ vegija/ uréter/ vena iliaca/ SAQUÉ/ sanándome/leche de teta antes de la leche/ hitones entre uña y carne/ mordí paños traspasados por abdomen/ y el triángulo olisqueaba con las puntas/ a todo el que zafaba de su cuadra/ a todo el que bajaba el vidrio y respiraba/ BOQUIÉ en su centro y su maraña/ destazado/ borrado por el polvo del polvo de sus lados/ caí en su flema hipotenusa/ TOSÍ


y rodé casualmente hacia el rectángulo 12)



_______________
12) "Todos están mortal/ la imagen del loco atorado/ no nos viene/ están todos mejor que nunca/ todos sigue allí/ porque la idea del gitano no les gusta/ todos siguen en la misma/ Es decir para qué estar para qué dárselas/ Es decir/ no me cuesta nada sacarte una lonja húmeda por Buzón Preguntón/ Es decir no me cuesta nada enterrarte el tenedor/ Es decir nos tenís achacado/ Es decir nos balean tus preguntas/ Es decir/ encuentra una granada en Chena/ Es decir/ explota/ E/s/ d/ e/ c/ i/r/ pega los ojos para siempre". (Chain)


Pág. 26



EN LA ESQUINA


vértice
del peg
amento
i la di
storchon

No necesitamos los haikú
Sobre todo aquí
Donde

LA LUNA
ES UN TROZO MÁS
DE LAS BOTELLAS
13)


_________________
13) "¿Qué sabes tú de la vida, muchacho?" (Corso)


Pág. 27





SON PESADOS*


Se desbandan. Meten la toalla en el escusado/ Excusados/ pero orinan el camastro/ y con el muro acarician la loza/ y claudia viene a ofrecerle un algo y regurguitan/ gritan: hoy es 1 de milnuevenoventa/ y se tiran los elefantes de porcelana blancos/ con la trompa arriba/ para la fortuna de invitarlos/ a mascar los masapanes/ porque han improvisado un blanco/ donde descargan el calor y encienden/ aquella hoguera con almohadas/ y de las fundas/ brotan mikimaus odiados/ Por suerte no tengo nada de Pene de Gatos/ "Pero Nosotros Cantamos"/ [hace siete horas que repiten eso]/ el humo vuelve azul el retrato de mi madre/ cuyo pelo hace círculos desprendiendo mermelada/ han enrrollado lirios con una sábana/ pero han dudado en prenderlo Claudia/ reparte algunos tabacos para calmar el ansia/ PLACEBO/ uno pone la punta [que por azar resistió el bordado] y la casa emana una z/ cierro algunas piezas/ han encontrado el refrigerador


y quieren-que-traiga-la-cámara.


_________________
*A veces parece
que estamos en el centro de la fiesta
Sin embargo
en el centro de la fiesta no hay nadie,
en el centro de la fiesta está el vacío.

Pero en el centro del vacío hay otra fiesta. (Juarroz)


Pág. 30





A dónde quedamos
Mi lúcuma

en este cercado de cemento?
Un botellón verde concho vino
Su santidad vegetal
Y aquesta patota de pelados
Vomitando
Al ritmo de los PENE THE GATOS

Nos salvaremos destas muekas de fierro?

Dí que no seremos manada.



Pág. 33






No sabrás nunca de qué forma
Grité tu nombre en todos los días
Que estuve yo y yo

TOMÁNDOME LA PRESIÓN DE TU ABANDONO 19)


________________
19) "Una tijera precisa cortó mi calma chica/ haciendo tempestad en mi colonia de tulipanes/ arrojando arena en mi farofa/ mezclando raspaduras de olla en mi cocaína/ tomando mi antena de tv para hacer cerbatanas/ pintando mi nombre en puerta de cuartel/ cambiando mis discos por bizcochos maría/ atascando mi cerradura con chicle/ cosiendo mi sentimiento en una pelota de tenis descascarada/ para arrojar en la playa mi corazón con raqueta" (Charles)


Pág. 37






ME DEJAS 20)
"Esa moto quiere cerro Chena"
"Esa ficha quiere taca-taca"
-croan las tribus-
Y qué tanto
-digo
Mostrándome
Tomándome el sable
Sin la vaina

ELLOS CALLAN


_________________
20) "A la que se va, la olvido y a la que se muere la entierro" (Infante).



Pág. 38






Lo que me molesta es el hecho



Pág. 39






SIGUE MI ALIENACIÓN POR TI


Mi neoprénica mi caótica
Dulcinea
Ahora insomne y lipemaníaco
Súmale y sigue Tú y Tú
Mi maná mi orgullo ante la pobla


Ya no tengo pulmón posible
Y este pastilleo espeso
Que me deja con fiebre de sonámbulo
Jalará de mí el gatillo interno


LA DURA
mi Agrianea
HÁBLAME
PERSUÁDEME 24)

_______________
24) Tanto hablaron de lo drogo que estaba el yimy/ que intenté/ para mi capote/ elaborar un par de hipótesis/ del orden de una investigación positivista/ experimental/ Cuando muchos decían el reviente/ el estado hecho tira que se encontraba/ expuse: Cuál es la influencia del Ziprepol en la caída del pelo de Jaime Meléndez/ como variable independiente/ obviamente el Zipeprol que puede ser suplantado/ por orégano/ chamico/ por películas de Columbo/ por esta comunicación personal/ o por esta observación muchas veces discutida/ entre nosotros/ científicos del reviente/ en la estación experimental Galvarino Ponce s/n (interior).


Pág. 43






_________________________
25) ESTE PÁRPADO QUE DICE ADIÓS
es el que llora
mordiendo el ojo.




Pág. 51






CERÉ MI SITA

Mi cita/ es la de mí/ borrosa/ estanca/ que empalidese recursiva Mis citas/ se encuentran paralelas/ averiadas/ se oyen como calo/ Mis citas se reiteran con el vaivén de lo citiado/ de lo devuelto/ No llega nadie/ No nadie habita/ mis citas se juntan/ sin sitiar horario/ No mis citas de tu lado/ No mis citas. Mi cita/ es la que me deja/ boca helado/ no persisto sin la mía/ a pie/mLa/ españolada. No se vive sin su cita/ No se haya/ No enamora/ No se amiga/ no se gana/ Se eclosiona en ella/ es el cisco/ la cizaña/ Citación es lo que deja/ Diacronía/ Lo anverso es lo ignoto/ temida la cisura. Por ello No me olvido nunca del encuentro: es ese todo mi ejercicio y mi suspiro higiénico:


ceré mi sita (1).

(1) será su cita.




Pág. 56





LAS ESCENAS SON SENCILLAS


A)


La primera es donde él la toma por sorpresa/ besando el pliegue que
sostiene las compras del hipermercado/ y ella bala como un bebé
de cientoveinteaños/ y comentan la segunda escena donde irán a encadenarse
con anillos calados/ él insiste en pararse justo al medio/ donde una rejilla
los sostiene de una vereda perforada hasta el abismo/ y olvidar hasta
más tarde que sobre sus techos explotará napalm con hijos/ ella dice
camina cariño de una vez por todas/ y pasan más de setenta-y-siete-
meses-setenta-días-setenta-y-siete-horas/ él repite oculto por
tercera vez la primera escena/
mientras ella
lo espera
con pescado.




B)

La otra escena es más sencilla: ella baja las escaleras a topetones/ él la busca
cegado por el té hirviendo/ rociado antes por ella en la cara/ el lugar
donde se ha encajado la puerta/ para apresarla/los gritos se inclinan
hacia el oído feroz del vecindario/ él confunde la de salida por la del baño/ ella
queda inmóvil esperando un brazo/ él se golpea la frente con la loza/
se desparrama/ un auto frena y ennegrece parte de su acera/ ella
recibe un aire mecido por dos tepas/ él se ahoga en su sangre que
busca un hueco/
ella se abriga calle abajo.





C)


La última escena es donde ella le toma por sorpresa/ besando el pliegue
de las compras del hipermercado/ y él no escribe absolutamente nada
y cocina y sacude y riega todo el año/ y ella ordena cosas fritas/
que a él
le dan alergias.



Págs. 58-60





BAJO LA SAL

Estamos dos señales bajo la sal. Tomo de a dos tus manos
y corrijo sus goznes. Qué decirte que no emane de lo que dejé en tu seno.
Estamos a raíz bajo la sal/ sin esa posibilidad de eternos
trescientos treinta y seis minutos de mi tarde. Había varios de nosotros
bajo la sal pero sólo dos tenían pan
pero amarradas bocas para el choque. Leíamos a Uribe, un dandy
te decía para lamer los párpados, ajar nuestros costados.
Dónde quedó esa suspensión del pulmón
al retener el aire. Es que estamos
a más a varias a muchas señales bajo la sal.
Faltaba tu deseo. Hay marcas hay muchas marcas bajo la sal.
Espeso el labio ahora cruza tu mejilla y te pliegas/ lienza que ato a mi revés.
Bajo la sal seguimos. No tengo la temperatura
que hizo amoldar tu cuello/ tu grosor de ojo. No es Armando/ es tu mordaza/ lo que las
palabras escribieron: bajo la sal/ en villa/ sin soldada.
Me queda fijar el iris sobre la ropa muerta/ Sobre tu estela tenue.
Sobre ella hay otro iris.
Bajo ése
está la sal,

amor.


Pág. 61





PRÓTESIS DEL DOLOR


Me asfixiaron varias caras con un cable. La anaconda que me invita a pasar
no excluye a mi arribo un tazón de aire.
Me viciaron otras caras con un sable. La
bicha que me habita excusa su razón de dar
excusa y se tiende
a lamer con bisturí el dolor de vena cava.
Y la pone.
He llegado para hacer de ti un Crudo
Amante dice mientras corta
cantando "juegas o no juegas con mi pezón rosado".
Al interior veo mi clava. Le digo sí. Para abrir en mi tráquea La
Porción de Sangre.


Muy bien. Está su asiento reservado. Está
su saliva amarrada con alambre. Le digo
sí.



Pág. 66




SEPPUKU PARA KAWABATA

para apresurar el fin/ tomarlo crudo/ digo beberlo opaco/
volver tizón tu cruz/ Barato: Vivir no pudo. Pisar la costra/ posar el beso en una uña/
calentar calostro en la cucaracha poner la cuña/
ubicar la cava/ pedir el mismo espejo/
voltear un sorbo/ mirar parejo/ ESPERAR

(ya viene el corvo)

Pág. 71






Metales Pesados, Editorial Kultrún
Valdivia, 1998
71 Páginas .








2 poemas de Alto Volta, 2007. Ed. Kultrún




que no quiere



"Que
no
quiere
morir
como
un
perro
nadie
quiere
morir
como
un
perro
todo
ser
humano
merece
no
morir
como
un
perro
ha
vivido
como
cerdo
y
no
quiere
morir
como
un
perro".






mistral en alto v.



porque quien ama paga quien llora bala
y sola sana y sabe.

porque quien cava pena quien pasa sea
brea amnio apnea.

porque quien levita lame quien daña cala
sala raspa caldea.

porque quien huye atrapa quien posa afea
pierna piel presea.

porque quien veda evade quien cela rala
cruz cubil cadera.

porque quien soba miente quien escupe mea
mosto mies marea.

porque quien roza queda quien cierra amarra.





Yanko González Cangas (Chile, 1971)

domingo, 23 de noviembre de 2008

Sonetos de Juan Eduardo Cirlot






Juan Eduardo Cirlot (Barcelona, 1916-1973)





I


Diamante de la noche de mi centro
devuélveme la luz que te entregué
haciendo de tu ser la sola fe
para perderme y renacerme dentro.

Diamante del destellos del encuentro
viendo tu resplandor por fin sabré
si tengo lo que pienso, lo que sé
mientras en tu belleza, me concentro.

Quisiera desgarrar mi pecho ciego,
darte mi corazón, darte mis trozos
al fin descuartizado; sé mi hoz.

Destrúyeme diamante y mira luego
de qué color morían mis sollozos.
Pero no calles más, dame tu voz.

Pág. 19




IV


Eterna prisionera del momento,
rosa dorada y sola en el desierto,
si todo cuanto brilla fuera cierto,
cierto fuera también mi pensamiento.

Eterna mensajera del lamento
azul que se levanta de lo yerto,
¿por qué mi corazón, mi desconcierto
quiere tu resplandor como elemento?

Perdido entre las cruces y los cruces
de caminos que surgen de lo incierto,
tinieblas en mi voz ya son tus luces.

Eterna adolescente del instante
te buscaré en lo vivo y en lo muerto
y encontraré tu rosa de diamante.


Pág. 22




VI

Respiración azul de la memoria,
no tengo que buscar para encontrarte;
estás en lo profundo, contemplarte
es vivir los sollozos de mi historia.

Orquesta de mi lucha sin victoria
irrupción extasiada es adorarte
sólo pensar en ti, sólo pensarte
es pensar en la rosa de la gloria.

Mi soledad te sabe desde cuando
su misma soledad no comprendía.
Antes de haber amado estaba amando.

Luego viniste tú con tu sol rojo.
Lentamente abrasaste mi agonía
Vino esa lluvia roja en que me mojo.

Pág. 24




XII


En tus muslos de rosas y de arena
la lontananza grave de mi sino,
el desatado mar de mi destino
sabe la claridad y así la ordena.

En tu torso que el sol desencadena
adoro la ascensión a lo divino
y en tus brazos de luz a mi camino
desolada se vuelve mi condena.

Tu cuerpo inaccesible contra el cielo
abre sus cataratas insondables,
sume todo mi ser en la agonía.

Tu cuerpo incandescente como el hielo
expande en lo desnudo innumerables
halos que son lo cerca en lejanía.

Pág. 30



XVI

A veces pienso en ti como si fueras
la misma destrucción enajenada,
como si fueras dueña de la nada
y dármela con llamas tú pudieras.

A veces pienso en ti como en las fieras
o como la cabeza que, cortada,
recuerda el brillo azul con que la espada
bruscamente le impuso sus fronteras.

Deshazme en tu color, mi tenebraria;
quémame con tu negro fuego lento
y niega mis raíces, mi existencia.

Deshazme en tu fulgor, sacramentaria
y fúndeme en el sol de tu elemento,
rompe mi aparición, rompe mi esencia.

Pág. 34




XXII

De pronto ha dado fin la tempestad,
un resplandor que brilla repentino.
De pronto soy un ser, tengo destino;
me circunda la blanca claridad.

Ya no me pierdo solo en soledad,
ya no me oculto, turbo y me confino
y nadie quiere herirme, herir mi sino.
De pronto está conmigo la verdad.

La virgen no me hiere ni castiga,
lo desnudo es la luz y no el tormento,
su espíritu es la rosa y es la espiga.

De pronto soy el sueño que yo sé,
acaba en melodía mi lamento.
Ella me reconoce aunque no ve.

Pág. 40




XXIII

Ya nunca volveré a la claridad
y nunca olvidaré que la alabanza
es siempre una expresión de la esperanza
en medio de la heridad oscuridad.

Ya nunca dejaré mi soledad
por ver si la pasión que a mí me alcanza
prosigue en otra rosa lontananza
y no maldeciré mi enfermedad.

Ser diferente a todos es victoria
que se puede pagar con sufrimiento
al margen de las hojas de la gloria.

Ser diferente a todos es un don.
El mundo es un relámpago, momento,
en el que solo soy donde no son.

Pág. 41





XXVII

Princesa prisionera de la nada,
princesa prisionera de la suerte,
princesa prisionera de la muerte,
princesa del abismo en la mirada.

Princesa de la noche de la espada,
princesa de la noche de lo inerte,
princesa de la noche que se vierte,
princesa sin amor y enamorada.

La luz de tu tristeza de princesa
brilla en la claridad de este lamento,
es luz que no comienza y que no cesa.

La luz de tu belleza de princesa
brilla en la eternidad de este momento;
princesa del horror de ser princesa.

Pág. 45




XXIX

Mediadora del cielo y de la sangre
deja que mi existencia se reduzca
al brillo a que tu fuego me conduzca
y deja que en tu orilla me desangre.

Dueña de la dulzura tenebrosa
y del fulgor oscuro de la muerte,
tan solamente a ti vaya mi suerte,
rosa del sufrimiento, negra rosa.

Deja que deposite ante tu espada
los palpitantes trozos que yo soy,
los restos de cristal en que consisto.

Pues para ser en ti no he de ser nada.
Voy a la destrucción y como voy
ya sé en el sol del alma que no existo.

Pág. 47




XXXIX

A tu fulgor helado te traduces,
rosario de las sombras que deduces
de tu color de suaves contraluces
donde te reconozco y me reduces.

Entre espinas y ortigas, entre cruces
y rosas se evidencia que trasluces
el centro del martirio; reproduces,
virgen, la eternidad en que reluces.

Con tu nevar dorado me seduces,
me pierdes y me dejas en los cruces
lentos e inextricables a que induces

Lirio de la locura, tú conduces
al hielo del umbral en que produces
insomne desvarío entre tus luces.

Pág. 57



XLI

Altísimas y oscuras escrituras
graban todos los rostros del horror,
establecen las ruinas de los reinos,
definen lo morado del crepúsculo.

Escrituras no escritas ni pensadas,
escrituras que son en el abismo
y dirigen los turnos de los ceses
entre un grave fulgor entrecortado.

No dicen, no sollozan, no suplican,
hacen desde su centro inconmovible
y a veces transparentan su locura

en una dulce frente de doncella,
o en una espada negra y enterrada,
o en mi propia escritura cineraria.

Pág. 59




XLIII

Alguien está llorando en primavera.
Los dedos reconocen negros muros,
se apartan de la tierra lontananzas
y se evaden, sin paz, en las alturas.

Un rostro de color de sufrimiento
transparece en la tumba de las letras.
La brisa iluminada no separa
las palpitantes sombras que se buscan.

Las rosas nacen grises junto al triste
reflorecer de inciertas esperanzas.
La vida está cansada y se arrodilla.

Los caminos no son sino una música
que viene y que se va con los relámpagos.
Alguien está llorando en primavera.

Pág. 61



XLIV

Ya sólo puedo ser lo que tú quieras:
piedra, fragmento inútil, desconsuelo,
obstinación azul de lo lejano,
aletazo del ave que se aleja.

Ya sólo puedo ser lo que me dejes
ser ante tus estatuas invisibles:
roca llena de signos, sufrimiento,
fíbula de cristal, reflejo, brasa.

Cuando murió la luz de las esvásticas
el hierro de mi día se quebró
y mis guantes de fuego se murieron.

Si sigo ante la puerta de tu ser,
princesa, rosa, diosa, lo que fueres
es que espero de ti que me condenes.

Pág. 62





Selección de 44 Sonetos de Amor
Juan Eduardo Cirlot
Ediciones Península, Barcelona, 1993.
110 Págs.

viernes, 7 de noviembre de 2008

4 poetas argentinos









Aún llueve sangre


La lluvia es otra; de aquella
que caía en los días de júbilo
no queda nada.

En otros países se conservan
fotos, noticieros, afiches
de Santiago.

Un testimonio para mostrar, y decir:
esto era así antes de septiembre.

La lluvia es otra; sangrienta,
aún llueve espeso, aún llueve.



Págs. 70-71

Hugo Diz
(1942, Rosario)


(de Manual de utilidades)






Confesiones de una siesta


Soy -me dices- lo que dicen de mí.

Segregas lozanía,
las puntillas menores
y otras prendas.

Te tomas tu tiempo y agregas:

A veces soy más todavía.



Pág. 72


Hugo Diz


(de Baladas para Marie)





Tanguito


La heroína dice que se va
"Quiero tu bien" me dice
"nada más que por salvarte"
y en su caída
quiere dejarme a un lado.
Se pone el casco de amazona y
dice que se va.
Tan orgullosa está consigo misma que
se lleva la puerta por delante.
Esa es una prueba concluyente de
la impenetrabilidad de la materia.
Ella lo sabe, ella lo sabe, pero
debe cumplir con su papel.
Eso está bien y yo
que no seré feliz
me arrincono pa mirarte.


Pág. 87


Daniel Freidemberg
(Resistencia, 1945)



(de Diario en la crisis)







Soy la okupa de mi propia casa


Soy la okupa de mi propia casa
desde que la propiedad se fue de mí
ya no tengo escritura y como en los sueños
la puerta de entrada me espera afuera
para que todo empiece de nuevo
atravieso de canto esa hospitalidad
atrás de los cuadros debajo de los muebles
se aquerencia un techo nuevo
donde hubo hogar quedan fotogramas
vos tú él el hombre con la cama doble
mudado por el cuarto a la deriva paso a paso
los libros del living lo siguen arrastrados
en un maletín que se desfonda y es en el baño
donde la mochila ruge por última vez.
Hablo de un inodoro que nos traga lejos
hasta otras casas.



Pág. 130


Tamara Kamenszain
(B. Aires, 1947)


(de Solos y solas)





Te llamo o llamame


Te llamo o llamame
en el club en la escuela en el campamento
repetir y repetir nuestros apellidos
dejó agendada de oído
una comunidad futura
entre vernos y dejar de vernos
media vida hasta ahora ya fue
ahora somos parias de casamentera
dos que no hacen uno en la cuenta regresiva
nos encontramos sin nada en común
con otros tan comunes como nosotros.


Págs. 131-132


T. Kamenszain


(de Solos y solas)





Los tigres de Kafka


Un pájaro ciego
entra volando al templo,

un gato camina sobre las Escrituras.

En otra parte
maderas arden,
huesos.

No pertenecer a nada eterno.


Pág. 337


Beatriz Vignoli
(1965, Rosario)

(de Almagro)




Función de la lírica

Mi padre agonizaba
en una sanatorio con TV por cable.
Puse el canal de ópera
para amortiguar sus alaridos constantes.
Justo cuando Rigoletto abraza el cadáver
de su hija, debí tenerlo al viejo
para que no se cayera de la cama:
la doble simetría de la escena
me la volvió soportable.


Pág. 339

Beatriz Vignoli


(de Viernes)






Una antología de la poesía argentina (1970-2008)
Selección, prólogo y notas: Jorge Fondebrider
Ediciones Lom, Stgo, 2008
381 páginas

sábado, 25 de octubre de 2008

3 poetas bolivianos






Historia universal de la angustia


Yo solía beber en la trastienda de la noche,
arrojar piedras a las gallinas,
escribir en las paredes
y llorar bajo los árboles...
la angustia era un toro enorme,
un toro enorme con un gallo en la cabeza,
era un búho, también búho enorme.

Una vez una mujer fue mi mujer
porque el búho de la angustia
me desposó con ella,
yo no tenía anillo, ni pan, ni lecho
y le doné mi soledad
la soledad dominical
que usa mi madre
cuando es apenas Dios
una bestia con cara de domingo;
pero no solamente soledad
di a esa mujer
le señalé también itinerarios
que siguiera en su viaje Gulliver.

Como Dios hizo al hombre
yo hice a esta mujer,
la hice en las sombras,
clandestinamente modeladas,
cuando a la noche de los campos
le crecían ladrillos en las orejas
cuando a la noche de las ciudades
le crecían biombos y esquinas
en el cuerpo,
cuando la noche era una enagua
yo hice a esta mujer
cuando la noche tenía cara de muerto.

Cuando yo hice a esta mujer,
diciembre y julio
tenían formas de ataúd
y un sábado borracho
atropelló a un tren nocturno.
Yo abría los ojos desmesuradamente
un lunes
y vi sólo ojos goteando
y derritiéndose
ojos secos de niñas
ojos de colegiala lamidos por lengua
de profesor,
y otros ojos a medias
llenos de espanto
y sucios por la palabra clerical,
vi ojos un metro más afuera
de su órbita normal
y vi la mujer que hice
cubriéndose los ojos
con lenguas de caballo,
danzando sobre su propia muerte
en el proscenio de la angustia,
la vi sola en todos los crepúsculos
y en todos los relojes,
de naufragio en naufragio
con su soledad crucificada,
de primavera en primavera
ahuyentando los pájaros nocturnos.

Yo no he creído en Dios
y lo anudaba siempre en la corbata
he concluido un largo cigarrillo
y sé que para nada sirve
que el hombre justifique su idiotez
cada domingo viene con sus filos
la muleta que dije
para mi corazón.
Sábado me espera en un pedal,
el sur ha despertado
al amparo de las sombras
yo hice una mujer
por los cuatro costados
me introduje en su vida
por los cuatro costados
de su vida me voy.



Págs. 133-135


Gustavo Medinacelli
(Potosí, 1923-1957)


(de Cuando su voz me dolía)





La musa se va

No me has visto sonarme las narices,
toser;
ir al baño,
tirar la cadena.
No has olido el humo en mis cabellos
cuando llego al trabajo;
no has besado la sal de mi cansancio,
ni me has visto poniéndome el pijama,
ni me has oído roncar a pierna suelta,
ni has soportado mis cabreos
al amanecer,
cuando se corta la ducha y estoy enjabonado.

La verdad está en la gripe
y la ropa sudada;

en el olor a huevo frito,
a ollas y sartenes sucias;

en los discos de boleros
rayados por el uso;

en los minutos fatales
que siguen al choque de los cuerpos
(cuando pides un Klínex
o enciendes un cigarro);

en la cara de los protagonistas
que ya no ríen cuando se cuentan chistes
porque la noche avanza
y el tiempo no perdona.


Págs. 163-164


Pedro Shimose
(Beni, 1940)



(de No te lo vas a creer)




Epílogo


Me he muerto a mí misma
y eso me conmueve en sobremanera.
Volver a preparar mi desaparición
me consuela y me desgasta.
Pero puedo seguir la curva de mi brazo
lo que me da la medida de mi soledad
y puedo morderme el vientre de nuevo
lo que enciende el sumidero
en el que temo caer para siempre.

Amo este mi cuerpo árido
sin solicitud, con avaricia
mi negro hombro infantil
que se desplaza según el cielo
que diseña todo invierno.

(No conozco otra estación que el despojo).

Todavía no me interrogo
sobre lo que significa para mí
esta nueva derrota en mi historia.
Me pregunto cuántas veces aún
tendré que ofrecer mi cuerpo
para cambiar de nombre
y llamarme solamente a mí
con mi claridad desamparada
y mi oculta herida sin balanza.

Me pienso a veces
con el orgullo de una estrella
y alguien en mí se mofa del algodón
con un canto de sirena entre los senos
no entiende nada de las hormigas
ni del placer de mirarse morir
matando lo harto que todavía hay en mí
de niña tierna y maternal.

Pocos son los que comprenden el fuego que se está quemando
y que puedo morir de verdad morir de verdad
sin un signo de locura.


Págs. 196-197


Blanca Wiethüchter
(La Paz, 1947)


(de Madera viva y árbol difunto)



Antología de la poesía boliviana: Ordenar la danza
Selección y estudio: Mónica Velásquez Guzmán
Ediciones Lom, Stgo, 2004
283 páginas

4 poetas peruanos







Amores imperfectos

Si tuviera que hablar de ti
que me encerraste en un claustro de iluminados muros
donde tu cabeza refulgía de la pura envidia
ante las otras
que solo querían oír mi voz
si tuviera que nominar a aquellas que tal vez me amaron
no podrías pronunciar únicamente tu nombre
aunque es visible que siempre estaré a tu lado
pegado a tu fotografía
en ese parque donde por primera vez nos amamos
bajo las acacias
muy cerca de la fuente donde Neptuno nos vigilaba.
También tendría que nombrar a las demás:
a Eleonora
que me mostró un mapa de geografía
donde ella brillaba como la capital
de un país remoto
a Magdalena
que me tocó el hombro
cuando una lluvia de meteoritos
cayó en mi patio llenándolo de lápidas
y extrañas esculturas de mármol
a Florencia
aquella italiana que habría conocido a Pavese
y que me contaba cóno se le veían los dedos
el día de su suicidio
o a Carmela
de quien me enamoré a los 12 años
y por quien hice crecer pájaros de papel
atados a una cuerda azul
donde dulcemente se balanceaban por la mañana
y tal vez a Soledad
el fantasma más temido
la pequeña Soledad
que con sus gritos levantaba catedrales de oro puro
y por quien me animé a viajar a un país
donde la piedad no era la moneda de los peregrinos.
Pero nadie podrá decir
que hubo un momento más feliz que aquel
cuando caminamos por una alumbrada alameda
aquella noche de marzo de 1971
mientras el firmamento se llenaba con tímidas bengalas
y furiosos girasoles de cristal nacían
sobre los árboles.
Por eso estoy contigo
como un caballo azul
pastando solo para ti.
Si alguna vez recuerdo a las demás
el azufre y los bálsamos que me echaron en el cuerpo
solo lo hago para que tu nombre resuene con mayor pureza
amor indetenible
tarjeta de identidad
mi sobrenombre
el epitafio
que ya llevo grabado sobre mí
cien años antes de que muera.

Págs. 154-156

Enrique Sánchez Hernani
(Lima, 1953)

(Revista Rolling Stone)







Cuerpos de amor

8

Tu cuerpo es solo una ventana
para amar lo que hay del otro lado
ese paisaje que me conduce a mí misma.



Pág. 213

Violeta Barrientos
(Lima, 1963)


(de El jardín de las delicias)





Fútbol


A Vicente y Lorenzo

juega con la tierra
como con una pelota

báilala,
estréllala,
reviéntala

no es sino eso la tierra

tú en el jardín
mi guardavalla mi espantapájaros
mi atila mi niño

la tierra entre tus pies
gira como nunca
prodigiosamente bella


Págs. 42-43


Blanca Varela
(Lima, 1926)

(de Valses y otras falsas confesiones)





El sueño

El sueño encendió un pájaro
y hubo que raspar carbón de nuestros dedos
y llorar lejos.

El sueño vaga pensativo acariciándose las alas,
abrasado.

Solo nosotros sabemos de su ojo glacial y su ceniza alta
e intacta como un beso.



Pág. 178


Rossella Di Paolo
(Lima, 1960)

(de Continuidad de los cuadros)






Antología de la poesía peruana: Fuego abierto
Selección y prólogo: Carmen Ollé
Ediciones Lom, Stgo, 2008
238 Páginas.

domingo, 5 de octubre de 2008

Jorge Carrol: Como para no suicidarse de futuro





Argentina, 1933.






XIII

Yo soy Jorge Carrol
noche tras noche y día tras día
y me estoy acostumbrando a llevarme
como un vicio.

(de Las noches y los días propiamente míos)






Lolita


Ella es una tentación, un manojo de sexo,
un par de piernas prohibidas,
un deseo inconfesable o acaso ni siquiera sea la candorosa
jovencita que veo a mi lado.


Merlo, 1958




La ciudad en los ojos

Ahí está la noche, la madrugada y sus calles frías.
Ahí mismo comienza la ciudad en los ojos y ahí se tiene
miedo de volver a los que cabalgan bajo el miedo.
Saltar la hora en que ella a nuestra habitación como
una excusa, podría ser una solución.
Y a pesar de todo somos felices deseando a esa muchacha
que se desnuda vertical.


Necochea, octubre de 1961





Ella simplemente


Ella es el Amor en todas sus formas.

Ella es Ella simplemente,
una mujer dulce, voluptuosa, tímida, encontrada bajo la lluvia
de una tarde de diciembre.


Bar Jockey Club de Buenos Aires, enero de 1968





spleen oxidado


Todo. Absolutamente todo lleva tu perfume.
Las secuelas de tu ausencia.
El reto compaginado de tus párpados.
La inmisericorde campana de tu abandono.

Todo me envuelve a la que amo.
A la que está y no está.
Llámese como se llame.
A la que una tarde de diciembre hizo arder
Santiago con su boca.

Todo es ella y nada es ella.
Como la lluvia que navega sus senos de nogal.




de "Tarde tarde"




SAMBA DE UMA NOTA SO

Te amo como el primer día.
Te amo infinita como antes de conocerte.
Te amo dulzura como después de perderte.
Te amo como las nostalgias más simples.
Te amo (como te lo dije tantas veces) por amor al amor.




TANGO FLOR


Una vez más tu abandono me llega por el Atlántico, entre islas pobladas de espanto, donde el sol cabalga desnudo por las piernas sublimes de la mar.

Una vez más tu ausencia me crece hasta ahogarme.

¿Qué poro de España haces flor?...

¿Dónde nos encontraremos azules e infinitos?

Sos una vez más, como aquellos tangos rantifusos de la adolescencia,
donde las minas diqueras bancaban el abandono en silencio.

Sos una vez más y como siempre, una ilusión y mi fracaso.




STILL TIME


Todo es igual o diferente pero poco importa ya si la que amo, la que llevo en la piel como una mariposa, estalla maravillosa en otros puertos.

La que yo amo.

La que está sin estar.

La que es igual o diferente.

En algún lugar se descuelga insegura por que yo no estoy a su lado, edificando las seguras caricias donde ella alguna mañana de diciembre estallará.

La que yo amo es una ilusión.




PRELUDIO EXTERNO


Te amo inconsecuente.

Abomino las leyes que me unen a vos.

Sos una pobre puta barata que no asumió su rol.





PAISAJE DE PORT LLIGAT



Desmenuzo tu ausencia, el sol que no crecerá por el horizonte.

Si nunca haces nada por nadie es porque no te importan para nada los arroyos de la ternura.

Sos tan egoísta que no compartís ni siquiera la lluvia.

Dios sabe cómo te amé y las cosas que hice por vos. Por vos que hoy en algún lugar volvés a destruir los sueños.


Hay cosas, señales que no alcanzo a comprender, como jamás comprenderé Abominable, al suicida egoísta que mira para sí, el paisaje de Port Lligat.

Sos una conspiración súbita contra el Amor.

Yo tampoco puedo ser otra cosa ...





LA CATEDRAL DE TU AUSENCIA


Estés donde estés.

Estés con quien estés.

Soy la Catedral de tu Ausencia.





AUSENCIA AUSENTE



Amo La Ausencia que te crece por todos los rincones.

Amo La Ausencia que me crece por todos los rincones.

Amo La Ausencia.

Amo La Ausencia ausente.





VOS O NADA



Si no estás no hay nada.


Si te vas todo se va.
Si me decís adiós todo es adiós.
Si caminas por Chamartín, Chamartín es todo.

Cuando tu ombligo naufraga en el Mediterráneo todo naufraga, hasta aquellos bellos peces que como tu hacen más linda la mar.

Sin vos nada es Nada.

Estás es mí por que vos sos vos.

Definitivamente. Vos o Nada.





GEORGE 'S BLUES


Estés donde estés allí estoy, náufrago suicida...


Allí donde hacés el amor, yo hago el amor, con vos.


Cuando llorás, yo lloro.


Cuando reís, yo hago crecer los árboles y el horizonte comienza en tu boca.

Cuando muera, morirás conmigo; como si fueras un blues.





NO LLEVARÁS LUTO POR MÍ


No llevarás luto por mí, Hija de Puta.


No estarás a mi lado cuando me llegue la hora.


No sentiré tu boca húmeda sobre mi frente y en algún lugar bien lejos, como siempre, te lamentaras de tu suerte y seguirás egoístamente en lo tuyo...


No llevarás luto por mí. Mas sin embargo sentirás, estoy seguro, un gusto amargo en tu boca dulce y tendrás ganas de llorar y no estaré junto a ti para consolarte.


Cuando yo muera Amor, vos no serás Nada.


Te inventé en un agujero negro, para morder el perfume de tu boca y no estar tan solo.




JUEGO DE ESPEJOS


Las amo.


A la una y a la otra.
A la primera y a la segunda.
A la joven y a la menos joven.
A la que nació allá y a la que nació acá.
A la que besé por primera vez y a la que besé por última vez.


Las amo. Y ambas son mías como el sol de la luna y el mar de la tierra.


Ellas me aman por ser yo su amor y sus putos deseos.




A PIERRETTE



Te amo por tu culo al aire.


Por tu valentía desnuda. Por tu venganza tricolor.


Te amo por tus tetas de glorioso medio siglo.


Y saludo en vos deliciosa criada, las sábanas de arena, el sol mediterráneo, el Dubonnet Long bebido de prisa en el 2 rue de Solferino.





ANIMAL DANCE



Soy el sol que teme ser día.
El ahorcado que se prolonga por la cuerda.
El dulce animal que danza su soledad.




BLUESOLOGY


Al caer la tarde ella me crece.


Vuelve una y otra vez con las mismas promesas que yo inventé.


Camina al filo de una Realidad que no me conviene.


Se da a su Ausencia y se revuelca en Abandonos que me joden mucho, como el penúltimo trago que suelo naufragar al pie de la medianoche.


Ella me crece, porque quiero y porque la quiero.




PEQUEÑAS MISERIAS


Estar solo.


Soñar; a veces con llegadas que nunca llegarán.


Descubrir; poco a poco, que Ella va construyendo en algún lugar las pampas de mi desesperación.


Son algunas de las pequeñas miserias de pensar en la que amo.




BRANDY PLEASE


La Soledad (mi soledad) comienza en este bar del Hotel San Juan.


Comienza por la ausencia de mis hijos y en la que se fue con otro.


La Soledad comienza en mí.


Desmantelada.


En los días de ser y no ser Superman.


En el brandy que naufragará en mi agujero interior.


En la puta sonrisa de las turistas que se mueven de un lado a otro del lobby del Hotel San Juan.


La Soledad está en mí.


Soy La Soledad.





JUGGERNAUT



Abro mis gestos y tu Ausencia me crece, poro a poro.






LA AUSENTE GRAN PUTA



Abierta de par en par, esperando la invasión que sin duda le ocurrirá,la Gran Puta fuma sus deseos apresuradamente.


Ella es como siempre, una llamada nocturna. Una obsesión que me llega por el Pacífico Sur.



LA SERPIENTE ARCO IRIS



Llegó y se fue.


Como no la esperaba, vino y me abandonó.


Pero volverá, con las mismas promesas y las mismas histerias y perfumará mis caricias con su hermosa geografía, como una serpiente, como el arco iris que hace llorar a los aviadores.




TIME TRACK


24 horas son insuficientes...
el tiempo que comienza ahora en este preciso minuto se me acaba de escapar.


Quiero vivir los nuevos minutos con la mirada de los cosmonautas.


Quiero escribir mi amor en la Muralla China cuando menos.


Quiero subir al metro en Time Square y bajarme en Lavalle.


Necesito más tiempo para vivir el sur del norte, para dormir en Panamá y despertarme en Madrid.


Quiero vivir después de todo, lo mío.


Quiero querer poder besarte en la Calle del Capitán Haya esquina Entre Ríos.


Necesito poder querer gritar silenciosamente las banderas que a cada minuto se encienden como servei d' informaci'o agrària.


Quiero, quiero suicidarme de futuro.





MANHATTAN



Caminaré por la 45 y abriré los sueños.



Ella vendrá como el esmog y nos amaremos lejos el uno del otro, en el rumor afiebrado de la esquina de Aeroflot. Allí donde los policías se disfrazan de turistas. En esa esquina en la que Ella crecerá una vez más, única.


Después tomaré un vodka Martini y Manhattan volveré a ser gris e impersonal, como turista texano.




TIME AFTER TIME



Nada de lo que hago tiene sentido hoy.


Mañana posiblemente tampoco. Pero hay un día en que todo será Ella, la que amo desde hace siglos.



Entonces, sólo entonces, los minutos navegarán un tiempo magenta soles como sones y todo lo que hoy no tiene sentido tampoco lo tendrá, pero seré consciente de ello, como un perro sarnoso.




A VECES



A veces cuando la noche se cuela por la ventana de mis sueños, pienso en La Única. En sus largas piernas y en sus enormes tetas. También en las noches que compartimos aquí y allá, muchas veces al filo de la desesperación.


Ella aterriza sin saberlo sus deseos en mí.


Ella es La Única y lo sabe, esté donde esté, esté con quien esté, llámese como se llame o como yo lo llame o la sueñe.






OBSESIONES


Me obsesionan ciertas ausencias, ciertos agujeros negros en los que a lo mejor naufragaron y viven para siempre los que compartieron conmigo, sueños de café.


A ellos que están en mí como el día y la noche, estas obsesiones:

Raúl Gustavo Aguirre
Edgar Bayley
Julio Cortázar
César Fernández Moreno
Jacques Gross
Carlos Latorre
Jorge Enrique Móbili
Enrique Molina
Juan Carlos Paz
Aldo Pellegrini
Marta Peluffo
Alejandra Pizarnik
Roberto J. Santoro
Francisco Urondo
Alberto Vanasco
Juan Antonio Vasco



1

La Ausencia me llega por El Atlántico.


Por las noches acribilladas por El Abandono, por la inconfesa mediocridad de los mantones de Manila, por las caricias que ya no aterrizan en mi geografía cansada de esperarla.


2


Sus enormes senos guardan sigilosamente las caricias que en el verano acogotan las miradas de los turistas.

3


Sos Ausencia, dadora infinita de sueños imposibles.


4


Guardas en tu memoria la secreta y perdida esperanza de mi Amor.


Sos sólo como una mujer hermosa inventada en mi memoria suicida.


5


Estés donde estés; estés con quien estés, vos sos yo, y yo soy vos y ambos, tú y yo, únicos, fundamentales: suicidas de amor.



Estés donde estés, yo estoy en el fondo de tu horizonte: hijo padre amante cazador furtivo asesino.


Estés donde estés, no estás si yo no estoy con vos.


Te inventé por Amor. Estés donde estés.



6


Para que lo perfecto sea un horror, poner una foto de Borges cabeza abajo.


¡Pero, che! … las simetrías renacen cada muerte de un obispo.


Hay que invalidar obsesiones como ésta, repitiendo en voz alta una a una las ausentes ausencias de la que inventamos cada mañana.



7


Sos la mejor desconocida, conocida.


8


Gombrowicz tenía razón: No hay que hablar poéticamente de la poesía.


9


Sin Ausencia no hay poesía.


Sin ella, sea quien sea, no hay vida.


10


Hay un pasado que aún no han pasado.



11


¡Qué feliz soy Ausencia , desde que renuncié a La Felicidad!




12


Toda Ausencia es una exageración.



13


Dar o pedir.


¡Ese es el dilema!


14


La Ausencia es complicidad, cuando no se comparte con uno mismo.


15



Escribir significa consumirse palabra tras palabra.


16



Asumo un milagro: debo apartar la leche de mi boca, no el vino.



17


Hace 50 años, la Utopía estaba más en mí,


Hoy es casi toda Ausencia.


18


Todas las tardes las ausencias tienen sueño.


19


En alguna Ausencia llegaré a ser el que soy; pero no me reconoceré.



20


Una Ausencia es todas las ausencias.



21


Una Ausencia verdadera destruye el poema.



22


El poema es el último refugio de los bribones.



23


La Ausencia exorciza y vuelve acaso soportable, la agonía que es vivir.


24


Hay que reciclar también la Ausencia.


25


Andamos sin buscarnos, pero sabiendo que nos encontraremos.


26


Ausencia: cafard; nostalgia; morriña; saudade.


27


No hay Ausencia perfecta.


28


La Ausencia está afuera, en cualquier lugar, esperándome.


29

Como Shakespeare, creo que los hombres estamos hechos del mismo material del que se hacen los sueños.


30


Como Benjamín, si yo fuera objeto sería objetivo, pero como soy sujeto, soy subjetivo.


31


Como Heráclito, yo no escribo para vos que me estás leyendo, sino para quien pueda comprenderme.



32


Como Sastre, soy mi futuro.



33


Como Guillén, mi tocayo, no vivo para la muerte.



34



Como Flaubert, yo me cago en esas cosas que las honras deshonran.



35


Ahora lo sé: La Ausencia ya no me basta, por eso, me cago en ella.








SOL SIN SOL



Aquel que construye la casa de la felicidad futura
edifica la cárcel del presente
Octavio Paz






1


Hoy, como en un tango,
voy a entrar en mi Pasado.


2

Silbo bajito para despertar el sol.
Abro las ausencias para transformar el mundo.
Intentando conquistar absurdamente
el sueño dulce de las abuelas
las hamacas del viento.



3

Contá conmigo:
puedo ver no viendo.


4

Sólo puedo ver
lo que no veo.



5


Ella es como la lluvia.



6


Ella es bella como el sonido de la guitarra de Eric Clapton.



7

Oigo su perfume como si estuviera naufragándola.



8


Soy prisionero de una ausencia;
de alguien que yo llamaba
en los umbrales del tiempo
por las calles sin retorno del Sur.



9


Mi amor es un descubrimiento
quizá adolescente.

Mi amor es vida.
Tal vez, acaso acción.



10


Retengo el fuego
de aquel muchacho que caminaba
por las calles de Parque Patricios.

Tengo por delante
lo que me queda;
que no es otra cosa
que el recuerdo perdido
a sobrepique de los sueños,
en una vereda de baldosas flojas
en la que comencé a verla llegar,
pasar y alejarse.

Ella fue
sin saberlo nunca
mi amor
que se repitió en todas
las que he amado.

Ella fue.
es y será
sin saberlo nunca,
oxigeno pan y agua,
a veces vino.
Ella es
acaso solo el recuerdo del fuego
de aquel que caminaba
por las calles de Parque Patricios.




11



Ella es lo que era:
Una nada hermosa repleta de ausencias.






SER SIN ELLA



Variaciones monotemáticas

Reconozco que no soy el mismo que era
Pessoa




1



Ella es bellamente ella, sino no sería ella.



2



Llueve.
El gris me crece como sus ojos como el brillo de su ausencia.


Llueve.
Todo está en silencio pero yo no soy el mismo porque la conocí muy tarde.


3


No soy feliz.
No seré feliz.
No quiero ser feliz a cualquier precio.


Quizás mi felicidad sea
conocer que nunca seré feliz.



4


¡Qué suerte la mía!
Todo es otra cosa siempre otra cosa.
Ella es otra cosa.



5


Su mirada
su sonrisa
sus senos
su ombligo
sus piernas
su ausencia
su perfume
su sombra
su forma de no ser
su caminar
por alguna razón
ella es una palabra que no sé escribir.



6


Ella es como la lluvia como la noche como...



7



Sólo azul sólo noche.



8



Vuelvo porque nunca me fui de mis sueños.



9

Escribo porque es la única forma de verla.




10


Ella es bella como el sonido de la guitarra de Eric Clapton.




11

Oigo su perfume como si estuviera naufragándola.



12

El santón de la premura me mira.
Él sabe mi secreto.
Tiene a llave triste de mi memoria.



13

Es la ausencia lo que me ausenta
sin embargo me ausento para no volver a soñarla.





14

No estoy porque no soy mi ausencia.

Es la noche
el alba que camina hacia la que nunca llegará.



15

Todo se me evapora.
Aún Ella…



16

Imprevistamente soy el ausente
el que no tiene futuro
el que de una buena vez se va
y se vuelve nada
ni siquiera ausencia.




17

Me cago en el pasado que es tan antiguo como yo.



18


Recobro mi tiempo
los años que intenté perder.

Recobro mis años más infames.

Seré finalmente el fantasma que llevaré oculto.

No tengo soluciones;
soy mi propio carcelero: el prisionero es mi destino.



19

Ella está.
Es sólo ausencia.
Pasado inevitable.
Futuro imperfecto.



20

Hacedora, maldita amada, una y mil veces,
¿dónde callás tus pasos y llorás?



21

Sos sólo en mí,
estés donde estés.

Te llevo en mis poros.
Sos sustancia de ausencias.



22

(Miami)
La deliciosa vida norteamericana:
Café sin cafeína.
Cerveza sin alcohol.
Cigarrillos sin nicotina.
Y coger con tu mujer.




23

Su mirada
su sonrisa
sus senos
su ombligo
su cintura
sus piernas
su ausencia
su perfume
su nombre
su forma de no ser y ser
su caminar

por alguna razón ella
es una palabra
que no sé escribir.



24

Sol de soles.

Esta es la última tentativa
que el hombre que acaso soñé ser
quiebra para decirte
que nada es igual
que la mañana es un dudoso suicidio
que el crepúsculo es un adiós infinito
que la angustia de pronto vuelve a crecer
que el próximo 13 de febrero cumpliré
setenta y un años
y que la vida o los restos que de ella
me quedan, en lugar de limitarme me ilimitan.

Yo hubiera querido amor,
Beberte. Comerte. Sudarte poro a poro.
Transitar tus curvas sediciosas.
Y sin embargo,
toda vos sos otra
y la misma y la de siempre;
la de nunca.

Me voy de adiós en adiós
arrastrando entre mis miserias
la sombra infinita de tu ausencia.

Me voy de mañana en mañana
como las campanas híbridas de una canción.
Soy el que no fui
tampoco el que seré;
voy por última vez a llamarte
maldita.

Me voy de mirada en mirada
y de sueño en sueño.
En algún lugar sos presa de tu realidad.

Sos el sol.
Mejor dicho, sos todos los soles.
También todas las noches,

Siento mi ternura hundirse
de calle en calle y de ventana en ventana.
Es algo que me galopa como una guitarra.

Quiero decir, decirte adiós.

Sol de soles.

Estrella de todas las mañanas.





de "Soles"







viernes, 29 de agosto de 2008

Lo dijo Villoro






"La literatura que se conforma con el mundo y dice el mundo está perfecto no es literatura"


Juan Villoro
Mayo 2008
The Clinic, Chile





"Pedro Páramo, a sus 50 años, puede ser vista como la mejor metáfora del despojo social (gente a la que se les priva del derecho a que algo les suceda)"


"Barcelona es una ciudad tranquila y ordenada. No tiene que ver con el vivero cultural que fue París en los alegres '20 ni con lo que fue la propia Barcelona a fines del franquismo. Es un parque temático muy bien diseñado, donde la cultura es algo que se consume y rara vez se produce. Cada quien va ahí por diversos motivos. Yo fui porque tengo vínculos familiares (ahí nació mi padre) y porque quería descansar un poco del caos del DF. Vila- Matas dice que, por su condición nerviosa, Barcelona es la Madame Bovary de las ciudades, pero como yo venía de amar a la Janis Joplin de las ciudades, la Bovary me pareció tranquila y llevadera, hasta que empecé a extrañar a los gritos y los arrebatos de Janis"


Juan Villoro
Diciembre 2004
The Clinic, Chile

sábado, 5 de julio de 2008

de Los detectives salvajes· Roberto Bolaño













"Laura Jáuregui, Tlalpan, México DF, mayo de 1976. ¿Ha visto usted alguna vez un documental de esos pájaros que construyen jardines, torres, zonas limpias de arbustos en donde ejecutan su danza de seducción? ¿Sabía que sólo se aparean los que construyen el mejor jardín, la mejor torre, la mejor pista, los que ejecutan la más elaborada de las danzas? ¿No ha visto usted nunca a esos pájaros ridículos que bailan hasta la extenuación para conquistar a la hembra?

Así era Arturo Belano, un pavorreal presumido y tonto. Y el realismo visceral, su agotadora danza de amor hacia mí. Pero el problema era que yo ya no lo amaba. Se puede conquistar a una muchacha con un poema, pero no se la puede retener con un poema. Vaya, ni siquiera con un movimiento poético.

¿Por qué seguí frecuentando durante a algún tiempo a la gente que él frecuentaba? Bueno, también eran mis amigos, todavía eran mis amigos, aunque no tardaron, ellos también, en cansarme. Permítame que le diga algo. La Universidad era real, la Facultad de Biología era real, mis profesores eran reales, mis compañeros eran reales, quiero decir tangibles, con objetivos más o menos claros, con planes más o menos claros. Ellos no. El gran poeta Alí Chumacero (que supongo no tiene ninguna culpa de llamarse así) era real, ¿me entiende?, sus huellas eran reales. Pobres ratoncitos hipnotizados por Ulises y llevados al matadero por Arturo. Trataré de resumir y ser concisa: el mayor problema era que casi todos tenían más de veinte años y se comportaban como si no hubieran cumplido los quince. ¿Se da cuenta?"


2 de Capítulo II





"Norman Bolzman, sentado en un banco del parque Edith Wolfson, Tel-Aviv, octubre de 1979.(...) Claudia, que los primeros días intentó ignorar la nueva situación finalmente también aceptó los hechos y dijo que empezaba a sentirse agobiada. Al segundo día de la estancia con nosotros, una mañana, mientras Claudia se lavaba los dientes, Ulises le dijo que la amaba. La respuesta de Claudia fue que ya lo sabía. He venido hasta aquí por ti, le dijo Ulises, he venido porque te amo. La respuesta de Claudia fue que podía haberle escrito una carta. Ulises encontró aquella respuesta altamente estimulante y le escribió un poema que leyó a Claudia a la hora de comer (...) Claudia me preguntó qué me ocurría. No me ocurre nada, le dije, ¿por qué me lo preguntas? Porque estás más silencioso que un muerto, dijo ella. Y así era como yo me sentía, no como un muerto pero sí como un visitante involuntario en el mundo de los muertos.(...) Me quedaba con Ulises (que por lo demás casi nunca aparentaba tener sueño) y conversábamos sobre cualquier cosa. Le pedía que me leyera lo que había escrito aquel día, sin importarme que fueran poemas en donde rabiosamente se percibía el amor que sentía por Claudia. A mí me gustaban igual. Por supuesto, prefería a los otros, aquellos en donde hablaba de las cosas nuevas que veía cada día cuando se quedaba solo y salía a pasear sin rumbo por Tel- Aviv, por Giv'at Rokach, por el Har Shalom, por las viejas callejuelas portuarias de Yaf, por el campus de la universidad o por el parque Yarkon, o aquellos en donde recordaba a México, al DF, tan lejano, o aquellos que eran o que a mí me parecían exploraciones formales. Cualquiera, excepto los de Claudia. Pero no por mí, no porque me hirieran a mí, o la hirieran a ella, sino porque intentaba evitar la cercanía de su dolor, de su obstinación de mula, de su profunda estupidez. Una noche se lo dije. Le dije: Ulises, ¿por qué te estás haciendo esto? Él hizo como que no me escuchaba, me miró de reojo (de manera tal, además, que yo recordé, en medio de cien relámpagos o más, la mirada de un perro que tuve cuando niño, cuando vivía en la colonia Polanco y al que mis padres sacrificaron porque de repente le dio por morder a la gente) y luego siguió hablando, como si yo no hubiera dicho nada (...) Cuando volví, a eso de las doce de la noche, lo primero que escuché al abrir la puerta fue música, una canción de Cat Stevens que a Claudia le gustaba mucho, y luego voces. Algo en éstas me hizo quedarme quieto y no seguir hasta la sala. Era la voz de Claudia y luego la voz de Ulises, pero no sus voces normales, las de cada día, al menos no la voz de cada día de Claudia. No tardé en darme cuenta de que estaban leyendo poemas.¡Escuchaban música de Cat Stevens y leían unos poemas cortos, secos y tristes, luminosos y ambiguos, lentos y veloces como los relámpagos, poemas que hablaban de un gato que se subía por las piernas de Baudelaire y de un gato, tal vez el mismo, que se subía por las piernas de un Manicomio! (Después supe que eran poemas de Richard Brautigan traducidos por Ulises.) Cuando entré en la sala Ulises levantó la cabeza y me sonrió. Sin decir nada me senté junto a ellos, me lié un cigarrillo y les rogué continuaran. Cuando nos acostamos le pregunté a Claudia qué había pasado. A veces Ulises me hace perder los estribos, eso es todo, dijo(...) Cuando se marcharon los fuimos a despedir al aeropuerto. Ulises, que hasta entonces parecía sereno, dueño de sí mismo, indiferente, se entristeció de pronto, aunque la palabra entristecer no es la correcta. Digamos que de pronto se puso sombrío. La noche anterior a su partida estuve hablando con él y le dije que me alegraba de haberlo conocido. Yo también, dijo Ulises. El día de su partida, cuando Ulises y Heimito ya habían entrado en el control de pasajeros y no podían vernos, Claudia se puso a llorar y por un instante pensé que ella, a su manera, claro, lo quería a él, pero no tardé en desechar esa idea."


11 de Capítulo II



"Edith Oster, sentada en un banco de la Alameda, México DF, mayo de 1990. Por aquella época la amistad entre Arturo y Ulises yo creo que se había apagado. A Ulises lo vi tres veces en México y la última, cuando le dije que volvía a Barcelona para vivir con Arturo, me dijo que no lo hiciera, que si yo me marchaba me iba a echar mucho de menos. Al principio no entendí qué quería decirme, pero luego comprendí que se había enamorado de mí o algo así y me dio un ataque de risa, delante de él, ¡pero si Arturo es tu amigo!, le dije, y luego me puse a llorar y cuando levanté la cara y vi a Ulises me di cuenta que él también estaba llorando, no, llorando no, me di cuenta que él hacía esfuerzos para llorar, que se estaba forzando las lágrimas y que algunas ya habían asomado a sus ojos. Qué voy a hacer, yo solo, dijo. Toda la escena tenía algo de irreal. Cuando se lo conté a Arturo, se rió y dijo que no se lo podía creer y luego trató a su amigo de hijo de la chingada."


19 de Capítulo II