martes, 25 de agosto de 2009

Alejandra González: La enfermedad del dolor







Prescripción

Morir. Comenzar a estar fuera en vez de dentro. Cansada de todo el cansancio posible o toda la sobra del tiempo. Dibujar el sentimiento del dolor porque después de tanto tiempo, uno ya no siente y cree que las cosas siempre fueron así, pero de repente se sabe. Se duerme. Mi cama está llena de los restos de mi cuerpo. Caminante sin ningún espejo que sea capaz de conservar el más mínimo vestigio de recuerdo. Mi estómago se está saliendo y el calor me derrite todo tipo de amor. Yo no.

Pág. 9



Estómago I

A mi estómago lo cubren
todos los tipos de dolor

(el dolor es un tipo de piso)

Yo
los conozco
y sé
cuando alguien camina
sin zapatos
adentro de mi estómago


Página 10




Estómago II

Yo soy

un estómago despellejado
dividido
y olvidado

Apenas sostenido por una piel antigua
que nunca termina de morir


Página 11



Abierta


Abierta en una columna
llena de mil huesos enfermos
que la torturan

Abierta hasta el cansacio
como una puerta vieja
que se queja y que no duele

Abierta hasta vaciarse
entera de dolor

Secar cada órgano
desinfectar los labios
extraer todo lo que sangre

dejarme limpia

Abierta es mostrada
en los museos del mundo
y la gente se ríe

Página 13


Enfermedad de la tristeza

Nada más terrible que el silencio

Déjame gritar hasta arrancarme las partes
y no tener que sentir nada nuevo

Tengo la garganta convertida en un ojo
que llora todo el día

Página 22


Post- operatorio: la casa de las agujas

En esta caverna de huesos
acostumbro meter mis manos
a cualquier boca huérfano de dientes
caminando sin mis piernas
respirando pelo y roce de sábana mojada

ser mi propia amante

colar las palabras
que boto junto a los desperdicios de las uñas

En ésta

mi casa de agujas

con rejas en forma de zapatos
de platillas
de polietileno

el cordón de simetría me escupe en la cara
y quema en mi piel
mi título de dueña condenada a pedazo
a metamorfosis eterna
a parásito ignorante
del cuerpo que habita


Página 23



Tengo mi mitad en el juego del dolor


Sola

estoy sacando mis brazos taladrados fuera de esta cama
en una búsqueda ridícula por sabor de sol

Los tubos fluorescentes no han parado de sonar
y se mimetizan
con los murmullos del resto de las camas
rodeadas de familias
que han vuelto a quejarse
por este infierno de aire falso
que derrite los chocolates
entibia los lápices de cera
y las revistas

Uno a uno los dedos de mis manos juegan a tocarse
otra vez
rozándose en un baile sin destino

Nadie preguntará por mí
a la hora de visita

Página 28


Asfixia

No puedo respirar
y me pongo al revés para que las lágrimas me caigan por la frente

Abro los ojos
hasta que se me convierten en grietas
y la lengua se acuesta en el paladar

No puedo respirar

y tus manos en mi cuello
ya no funcionan

Página 35




Huella


Comienza a lastimarme
por favor
hazme
cortes exactos con tu gillete

Yo
No
Quiero

una vida sin cicatrices


Página 36




Mi pequeño amor muerto:

No vuelvas
a reencarnarte en otros cuerpos


Página 39



Que mi nombre no se haya dicho nunca

Reconstruir mi anonimato

no haber dejado costras
o trozos de mi líquido
guardados en alguna cama

Ni palabritas mías escritas en los cuadernos de nadie
No haber provocado ninguna sonrisa
Que no se me haya tenido ninguna ropa
ni conocido algún nivel de amor

Desaparecer así
como si no me hubiese nacido


Página 43



Soy un parásito obligado a vivir afuera tuyo


Y ahora que estoy vacía
ahora que es imposible sostenerme
y mantenerme latiente y respirante

tú te llevas todo mi contorno


Página 48



GLOSARIO

A

Abierta: Con cuchillos, con uñas, boca abierta. Manos abiertas se deslizan y palpan.

Amante: Al lado y abajo. Mano amante. La mía sin la tuya. La tuya.

Amor: Sombras. Sombras de fantasmas. Fantasmas mudos. Demasiadas palabras alrededor de
trozos de silencio. Labios. Negación de éstos.

Angustia: Cuatro paredes blancas. Hay también una ventana que no se puede abrir, iluminando
permanentemente una cama que observa, un techo que simula ser el piso de un bote./34 tablas.


Página 59



Antibióticos: Para curar una enfermedad debe inyectarse la misma enfermedad pero en dosis controladas. El propio cuerpo inteligente aumentará sus defensas y logrará acabar con ella./ Ya no hay más tristeza que tomar.

Asesinado: Víctima de una extracción de lengua involuntaria./ Mudo.


Página 60




B

Brazo: Venas, lugar de origen de cientos de cuevas de catéter. Largos. Delgados. Cubiertos de pequeños hematomas. Secos.


Página 61



C


Calor: Asco. Aire acondicionado. Evaporación de las lágrimas. Exterminio de la sensibilidad. Multiplicación de la infección. / Calor en exceso, la infección es derrotada y sus componentes mueren en el incendio. Calor explosivo y único. Frascos de calor en escenas guardadas que tengo. Yo debajo de tu piel. Lo agradable de todo esto.

Camuflaje: Desaparición. Anonimato./Todos somos tan felices.

Cansancio: Falta de aliento. Estos ojos entreabiertos. Este cuello que busca el suelo. Estas piernas que abusan del arrastre.

Página 62



Cicatrices: Proceso ulterior a la costra. Sonrisa eterna. Piel insensible a los gritos./ Recuerdo.

Columna: Base principal hecha de un silencio moldeable. Serpiente parasitaria e introducida en la espalda. Látigo. Espiral. Centro nervioso. Caída inevitable al destino asimétrico.

Contorno: Lo que rodea todo esto. Ese espacio concreto que separa unas cosas de las otras.
A ti de mí.

Página 63


D

Desinfectarme: Lavé las muñecas. Primero fueron desnudadas y reposaron una tarde entera en
una tina con cloro. Luego unté sus cabellos con shampoo y raspé sus cuerpos hasta borrar todo rasgo de mugre antigua. Fueron secadas cuidadosamente y ordenadas en su silla. Ahora ellas tienen un sabor y un color que nunca tendrán las pieles humanas./ Volverme limpia.


Dolor: De ubicación inexacta. Hay un grito continuo que o nace de la calle o de esta boca que lo va desgarrando todo, y todo se vuelve sólo ese desgarramiento y no importa cuándo empezó o si va a terminar porque se tiene la, eso sí, exacta sensación que nunca se ha ido y se vive adentro del desgarramiento y se aprende a sonreír con él. Y a dormir escuchando siempre el mismo murmullo que ya ni siquiera transita hacia los oídos.

Página 65


Dulce: Un labio sobre una mejilla. Mermelada de naranja en un pan de hoja de once. Todo en una bandeja encima del velador. Una vez nevó y fue necesario contarlo. Porque desde la cama no se alcanzaba a ver. Y la leche se enfrió mientras la nieve se transformaba en lluvia.

Página 66

E


Enferma (enfermedad): El proceso mismo de la insatisfacción: este llanto continuo y seco que abre surcos invisibles en el rostro. Que ondula los hombros y los deja convertidos en un par de cejas arqueadas. Que arranca los recuerdos del dentro y los deja colgando en un carrusel que rueda delante de los ojos. Al que ya no se es permitido subir./ La que comió la enfermedad y la lleva como una eterna ánima vagante sujetándose de las paredes del propio torrente sanguíneo.


Espaldas: Apoyos. Mesas donde se escriben cartas largas. Algunas con mala letra. Mantel sobre el que se come. Libreta./ Espalda curva. Ya no se puede escribir sobre ella, el proceso de atrofia impedirá la utilización y únicamente se podrá usar con fines abstractos: la instalación de éstas en algún museo de arte moderno, por ejemplo.

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Espejos: Ojos carentes de pupilas.


Esquizofrénicos: Hay un dragón con dos cabezas acostado a la orilla del río. Ha batallado dos siglos. Una cabeza ha sido la vencedora provocando que la otra se pudra, aún pegada irremediablemente al cuerpo. La sobreviviente intenta levantar sus ojos y observar la bahía que se presume en la otra orilla. Se ve todo esto. Todo el tiempo se tiene la seguridad de estar en la cabeza muerta, en la latiente y en la orilla. También se sabe que el cuerpo de uno es de río.


Estómago:Otro tipo de piso o de dolor. Una bolsa gigante y enorme que intenta alimentarse y que nunca es satisfecha./ Hoyo negro en lugar de estómago. Metabolismos extraños que aniquilan todo.

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F

Fantasmas: Ausencia de corporalidad. Algunos recuerdos escapan de la cabeza en forma de fantasmas, otros consideran lo suficientemente tibio el hogar de origen y no intentan huir de ahí.


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G

Garganta: El amplificador natural del grito. Sellada. Dibujados al principio de ella un par de labios. Al final: el estómago. El grito sube y baja sin poder escapar. Raspada.


Grieta: Hay surcos invisibles. Las de este tipo no son exclusivas del rostro. En cualquier lugar. En cualquier lugar. En cualquier espacio compuesto de caminos. De río. Una vez abiertas sólo podrán ser rellenadas, o encima de ellas se podrá instalar un mueble. Jamás existirá la posibilidad de su absoluta y natural desaparición.

Página 70


H


Huérfana: La que no tiene. Porque alguna vez lo tuvo y desapareció (eso sí, para nunca más volver), o porque lo otro estuvo pero no hasta que ella naciera. La desligada. La perdida./ Los padres fueron arrancados por la propia mano. Orfandad por opción.

Huesos: Esos trozos de calcio petrificado formando estacas rodeadas de músculos. Ángulos agudos entrando en mis caderas./ Mis caderas.

Página 71


L


Lágrimas: Espesura de agua en una alfombra. Pedazos de vidrio pulido por las olas. Opaco. Llenos de agua fosilizada./ Llanto: dos lagos en tus cuencas vaciándose en una cascada que cae hasta mi cuello.

Página 73


M

Mentira: El puñal clavado en la carne blanca. Un puñal oxidado que provocará la infección./ Septicemia: envenenamiento a la sangre.

Página 74


Mudos: Íbamos por las calles durmiendo sobre el paso de nuestros pies. Y nuestros ojos estaban abiertos sólo porque no había párpados suficientes con qué cubrirlos. Llevábamos agua para regar los jardines que sembraríamos. Y unas sillas de madera en las que nos sentaríamos a esperar que creciera un árbol, que fuera capaz de decirlo todo, nacido de las semillas de nuestras lenguas.

Página 75



N


Niños: Los niños me han seguido. La luz sigue igual pero ahora tengo absolutamente claro que un gran incendio ha pasado por aquí. Lo sé. Quizás estuve ahí. En la humedad que se esconde tras todo lo reseco. Los niños son los hijos de la familia que vivía en la casa. No sé cómo lograron salvarse, pero me siguen con sus caras. No con sus cuerpos, sino con sus caras que son una misma. Sin emoción. Como un grupo de fantasmas que me acompaña.

No: Tu mano, peligrosamente expuesta al color de mi agua. Rebotante, reposas en mi mejilla./ Manos sin uñas: silenciosamente intento añadirme a tu cuerpo y me resbalo.

Página 77


O


Oídos: Hay dos caracoles pegados a mis sienes. Por ninguno de ellos se puede oír el mar.


Ojos: Aberturas continentes de las lágrimas. Desiertos de las mismas. Exclamación. Comienzo de la interrogación. Término del ahogo./ Cerrados: la coloración de cientos de figuras bajando o subiendo. Dedos sobre los párpados provocan el verde.

Página 78


P

Petróleo: Acumulación de lágrimas, sedimentos que se adhieren al envase y que son combustibles./ Entrar a esa huella alrededor de los ojos. Observar el fuego.

Piernas: Prolongación de caderas. Pilares que pueden llevar a la simetría o al desequilibrio del resto del cuerpo./ Esculturas alrededor de un cuello. Sobre algo. Alrededor de algo. Collares

Página 80


Post- operatorio: El mareo. La falta de aire. La respiración entrecortada. Ojos que observan la readaptación al propio cuerpo. La nueva ruina del caminar./ Abastecer. Dejar de ser abastecida. La irrupción como un accidente previsto con anterioridad.

Página 81


S


Sangre: La secreción roja. El esmalte de las uñas. Lo ajeno que se hace interno. La sobrevivencia a partir de la rutinaria opción de mantener esta corriente en su lugar. De abastecerla./ Esta piel. Estas palabras tatuadas.


Página 85


Sueño: Aparición de la conciencia en el jardín de al lado.

Página 86


T

Transpirar: Este olor a tu ausencia convertir en agua que se cristaliza encima de los poros, convirtiendo todo en una capa de escarcha donde se refleja tu rostro.

Tristeza: Una cabeza vacía como la plaza de armas.Hacer entrar este aire. Dejar que salga. Acompañarme de los pasos. Del peso de mis órganos llenando una bolsa de piel. Alimentar palomas en la plaza de aquí adentro. Sentarme en un banco verde rayado con cortaplumas. Asistir a la tarde en una fuente de agua seca.

Página 88


U

Uñas: Acumulación de células muertas. Algunas pintadas y bien decoradas. Otras como habitaciones en desuso, descascaradas y sucias./ Ganchos, llaves, nombres para escribir en pieles.

Página 89



Z


Zapatos: Final del cuerpo. Donde termina todo esto.


Página 91



La enfermedad del dolor
Alejandra González
Ed. del Temple, Santiago, 2003
91 Páginas

6 comentarios:

Abril dijo...

:( también lo quiero

vale :(

Lobo dijo...

ud. quiere todo todo todo... :)

clara dijo...

que bueno!
voy saliendo a comprarlo ahora ya!

gracias por ilustrar tus lectores

Lobo dijo...

es un muy buen libro, buenísimo

Abril dijo...

:(

Lobo dijo...

:)